Todo se resume luego, siempre, a la misma pieza: Mi propio camino.
Ya no puedo detenerme en absolutamente nada ajeno, porque nada me es ajeno en mi mismo. Contemplas y aguardas, es simple, la respuesta ya fue dada al comienzo, donde surje la intriga es donde la luz de la respuesta fue el impulso a desnudarse.
Entiende el tramo, sin las señales inmanentes.












Vida Lúcida se complace en invitarlos a participar en la nueva sección llamada:


