Cuando crezca yo quiero ser un niño auténtico. Real.
Quiero ser un hombre que aprendió a ser niño nuevamente.
Cuando yo sea grande quiero ser un gran niño. Desatado.
Quiero ver mi vida renacer diariamente.
Haré sólo tres cosas:
Cerraré mis ojos y giraré en círculos.
Me dejaré equivocarme todo el tiempo.
Soñaré sólo con bombones.
Por suerte aún soy un niño que no conoce al hombre que nunca soñó ser.
Rompo los espejos que pintaron en mi rostro.
Les devuelvo la imagen que fabricaron,
yo quiero ver realmente mi rostro en el espejo
y déjenme correr por mi alma veloz que se me escapa de las manos…
Este es un poema alegre, lo escribió un niño.
-Martin Garello-












Vida Lúcida se complace en invitarlos a participar en la nueva sección llamada:


