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La menta y mi experiencia con ella.


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De niño siempre me gustó el olor a la menta, y recuerdo que era difícil encontrarla por aquel entonces, cuando con tan solo unas hojas de menta se podía dar un sabor exquisito al mate... Luego, cuando planté mi primer menta y de ella obtuve mi primer hoja que no sólo aromatizaba, sino que podía dar sabor, decidí seguir plantandolas, aunque fue siempre esporádicamente y ella misma se resistía a las inclemencias del tiempo, pero hoy día, las cuento de a cientos, mas bien de a metros cuadrados y son muchos...




Los tés hechos con las hojas verdes de la menta verdadera son muy valiosos por su capacidad de prevenir convulsiones y flatulencias. El te de menta también es un buen remedio para el síndrome del colon irritable. Además alivia los síntomas relacionados con los dolores de cabeza incluyendo la migraña y estimula las funciones del hígado y la vesícula biliar. La fragancia del té de menta también contrarresta los efectos del mareo por movimiento. Beber una taza de te refresca el aliento.



He probado varias formas de preparar un té de hojas verdes de menta. La mas simple y efectiva, es la siguiente:

Poner agua a hervir, cuando ésta levanta hervor, se deja reposar por unos minutos fuera del fuego. Luego, según la cantidad de agua, se pone en su interior la hoja de menta, separada del tallo. Por una cantidad aproximada de medio litro de agua, son 4 o 5 hojas es suficiente. Las hojas se deben dejar unos 8 minutos sumergidas en el agua y luego retirar. Se lo puede beber como un té caliente, o como bebida refrescante. De la segunda manera resulta muy agradable.

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