No conozco el mar, ni las olas
No conozco el abismo ese que imagino y temo,
ni sus verdaderas dimensiones
No conozco el camino de mi vida, ni sus correctas vías.
No conozco la muerte de nadie, ni conozco mi vida.
Es asombroso lo poco que creo saber.
No sé del amor ni se de algo así como un Dios.
Apenas tengo un asomo subjetivo de lo que imagino,
de lo que no creo ser y de lo mucho que pretendo.
No conozco la ficción ni lo fingido
No soy más que un sabio de lo que no sé.
Por que no he visto nada en verdad
y no he creído algo absoluto.
Soy el creador de lo que veo en mí,
un gran creador, un gran manipulador.
Un observador de piernas y palabras
Un descreído de lo que imaginé
Y un malinterprete de lo que siento…
Perdóname Martin.












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