Cuando entendí que la posibilidad de proyectarnos más allá de la realidad aparente del mundo ordinario, aún teniendo presente su imponente magnitud, entendí que las proyecciones de la consciencia no están relegadas a un sector de "ascendidos" como se consideró por tantos años, sino que es una puerta, que cada uno de nosotros tiene en frente, y que, dependiendo de nuestra búsqueda interior será la puerta que intentaremos atravesar.La proyección consciente es natural, no es una destreza.
La proyección consciente es innata, no es un logro.
La proyección consciente es admitir realidades, no es una finalidad.
La proyección consciente es la vida, no es una quimera.
Esta es mi reflexión, como viajero que se aventura en estas vidas que vivo.
Martin G.












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