
Sobre el Dharma
La palabra Dharma (Dhamma en lengua pali) no tiene una traducción exacta en las lenguas occidentales o, mejor dicho, las culturas occidentales no tienen un concepto similar al significado de ese término en sánscrito y pali. Es un “producto” de la cultura índica, en cuyo seno nació el Budismo, y solamente adquiere su pleno significado en la cosmovisión índica. Para traducirla correctamente, sin traicionar su significado, hay que hallar lo que R. Panikkar llama su equivalente homeomórfico (“La experiencia filosófica de la India”, Editorial Trotta, ISBN: 84-8164-143-X). La cuestión además se complica porque es un término polisémico (con significados distintos según el contexto).
En el contexto budista el término sigue conservando su carácter polisémico pues puede tener diferentes significados. No obstante, cuando la mayoría de los budistas hablan del “Dharma” aluden a la singular experiencia del Buda en su iluminación y al conjunto de explicaciones que el Bienaventurado dejó para comunicarla y enseñar el camino que conduce a la misma. En ese último sentido, el “Dharma” es LA ENSEÑANZA DEL BUDA.
Naturaleza del Dharma
Ciñéndonos a ese último sentido (Enseñanza del Buda) veamos cuales son, según la tradición del Canon Pali (“Ti Ratana Vandana, Angúttara Nikaya”), las notas características y singulares del Dharma:
1.- En primer lugar, en el texto citado, se describe el Dhamma (Dharma en pali) como “svakkhato”, que significa “bien enseñado” o “bien comunicado”. Alude a que el Dharma es una comunicación de un iluminado a los que no somos iluminados y, por tanto, esa comunicación tiene esa característica de excelencia sublime por proceder de un iluminado. Pero, además de eso, el Buda fue un gran psicólogo y conocía muy bien a la gente que le rodeaba. En los numerosos sutras que recogen su enseñanza se ve cómo el Buda Sakyamuni sabía dosificar y adaptar el Dharma para mejor comprensión y asimilación, según fueran las capacidades de sus oyentes.
Por eso el Dharma debía ser enseñado a las gentes en su propia lengua. Así vemos cómo las escrituras se traducen al sánscrito, chino, tibetano, etc., a los idiomas de los países por donde se iba extendiendo. El Dharma no tiene una lengua “sagrada”, como ocurre con los textos revelados de algunas religiones, ni hay un cuerpo de sacerdotes que tengan la exclusiva de su interpretación.
A todo eso alude esa consideración del Dhamma como “svakkhato”. Me atrevería a traducir libremente este término, a nuestros modernos conceptos, diciendo que el Dharma es “democrático”.
2.- El Dharma es “sanditthiko” que significa “apreciable de inmediato”. Este aspecto alude a que el practicante del Dharma podrá apreciarlo por sí mismo, en esta misma vida. Aunque no llegue a la iluminación final, podrá apreciar sus bondades y beneficios.
3.- El Dharma es “akaliko”. Significa que el Dharma no está vinculado al tiempo. Es intemporal. Válido para todo tiempo y lugar... Es universal, para todas las razas, pueblos e individuos de cualquier tiempo.
4.- El Dharma es “ehipassiko”. Este término pali significa “ven y ve”. Este aspecto del Dharma alude a que no debe ser aceptado por fe ciega, ni por la autoridad; ni siquiera por la autoridad del propio Buda, sino por la propia experiencia del practicante. El Dharma no coacciona jamás la libertad personal de nadie, no amenaza, no se impone. El practicante del Dharma lo ha de aceptar partiendo de su íntegra libertad.












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